Se suele usar la expresión “la magia del teatro” para describir un ambiente envolvente que desprende emociones, sensaciones prácticamente inolvidables para el público como resultantes del esfuerzo y del trabajo de meses que finalmente se ha condensado en el tiempo ficticio de la representación.
Si bien es cierto que existe un proceso dialéctico entre la representación y las prácticas de aprendizaje teatral, hay que distinguir entre el teatro como espacio de creación artística y el teatro como espacio de descubrimiento y desarrollo personal, territorio de las técnicas propias de la pedagogía teatral en educación.
Estas técnicas son las que aplicamos en el taller de teatro. Y lo crean o no, el proceso de aprendizaje teatral, donde cada participante descubre un inmenso universo de posibilidades, también desprende magia. Baste pensar que el material de trabajo del que disponen son ellos mismos y que un único resultado correcto no existe o existen tantos resultados como participantes.
El taller de teatro se basa en un juego llamado dramatización.
La palabra drama etimológicamente significa acción, luego dramatización o juego dramático es el acto o el proceso para crear drama.
Como cualquier otro juego, este también dispone de su manual de instrucciones: es un juego creativo que precisa de acción y reflexión para pasar a la siguiente casilla.


Uno de los beneficios de participar del taller de teatro es que ofrece una formación integral para cualquier participante porque abarca áreas cognitivas, físicas y también emocionales.
El colegio apuesta por el proyecto teatral que se inicia en I4 y que se extiende hasta sexto de primaria.
Esto es sin duda una oportunidad para nuestros alumnos, porque pese a que es bien reconocido el valor pedagógico del teatro, generalmente y por desgracia, en nuestro país, el tiempo que se dedica a impartirlo en las etapas educativas, sigue siendo poco más que anecdótico.
Así que el proyecto teatral del Col·legi Sagrat Cor de Sarrià es excepcional.
Hay que entender que estamos ante un proceso lento, lento pero seguro: todos van a aprehender capacidades que van a asimilar como propias y que van a ser para siempre. Se precisa de esta continuidad temporal para poder desarrollarlo adecuada y gradualmente.
Por eso nos encanta introducir en el juego a los más pequeños del colegio y nos asombra gratamente su respuesta entusiasta.
Nuestras sesiones se organizan del siguiente modo:
Cuando nuestros pequeños entran en el aula, se descalzan, se quitan la bata y comenzamos a jugar a alguna actividad que implique concentración, expresión corporal o coordinación. Es la fase que llamamos de calentamiento y que nos garantiza la predisposición al juego.
Luego, se les propone una dramatización que deberán preparar en pequeños grupos. Aquí imaginan, acuerdan la escena a representar, tienen que escucharse y opinar. Potenciamos las habilidades sociales porque cada cuál llega con sus inquietudes que deben hacerse compatibles con las inquietudes del grupo.
Más tarde, la exponen y es comentada por el resto del grupo. Se estimula el aprendizaje del lenguaje, la autoestima, la escucha, la observación y la auto observación.
Para los más pequeños el impulso del desarrollo del lenguaje viene acompañado de dosis de seguridad en cada una de sus exposiciones.
Cada uno de ellos es imprescindible y tiene un lugar seguro de pertenencia en el grupo.
Y, a juzgar por la ilusión, el entusiasmo y la entrega con la que participan del juego, es de suponer que esta experiencia tiene un gran impacto emocional en nuestros pequeños de cuatro y cinco años.



En el futuro, cuando sean alumnos de cuarto curso de primaria, si las cosas no cambian, vivirán la emocionante experiencia de la representación ante el público, la magia del teatro a la que hace referencia el título de este artículo.
Mientras tanto, y durante todo este proceso de aprendizaje, su participación en cada una de las sesiones va a ser inevitable, van a tener que observar su entorno y auto observarse, se van a ir implicando y comprometiendo cada vez más con el grupo, aportarán su criterio y buscarán recursos creativos para su expresión.
Subyace en todo esto un súper objetivo: el de formar personas mejores, personas con voz, con criterio y creativas.

