Las rutinas y los hábitos constituyen uno de los pilares fundamentales del desarrollo integral durante la etapa de Educación Infantil, especialmente entre los 0 y los 6 años. En estos primeros años de vida, los niños y niñas construyen las bases de su bienestar emocional, su autonomía y su forma de relacionarse con el entorno.
A lo largo de este artículo se aborda, desde una perspectiva pedagógica y respetuosa, por qué las rutinas y los hábitos son tan importantes en estas edades y cómo pueden trabajarse desde casa de forma sencilla y coherente con el desarrollo infantil.
¿Qué entendemos por rutinas y hábitos?
- Rutinas: Son las actividades que se repiten cada día siguiendo un orden relativamente estable, como levantarse, comer, bañarse o ir a dormir.
- Hábitos: Son conductas que se adquieren progresivamente a través de la repetición y el acompañamiento adulto, hasta que el niño o la niña es capaz de realizarlas de manera autónoma (lavarse las manos, recoger los juguetes, cepillarse los dientes, etc.).
Rutinas y hábitos están estrechamente relacionados y se construyen a partir del ejemplo, la constancia y el afecto.


¿Por qué son tan importantes en la etapa de 0 a 6 años?
1. Aportan seguridad emocional
Durante la infancia temprana, el mundo puede resultar impredecible. Las rutinas permiten anticipar lo que va a ocurrir, lo que genera tranquilidad y reduce la ansiedad. Cuando el entorno es previsible, los niños y niñas se sienten más seguros para explorar, jugar y aprender.
2. Favorecen la autonomía
Las rutinas bien establecidas facilitan que, poco a poco, los niños y niñas puedan asumir pequeñas responsabilidades y realizar acciones por sí mismos: vestirse, comer solos, preparar sus cosas o seguir una secuencia antes de ir a dormir.

3. Ayudan a regular la conducta
Gran parte de los conflictos cotidianos disminuyen cuando existen rutinas claras. No se trata de imponer normas rígidas, sino de ofrecer un marco comprensible que ayude a entender qué se espera en cada momento del día.
4. Estimulan el desarrollo cognitivo
La repetición de rutinas contribuye al desarrollo de la memoria, la atención y el pensamiento lógico, ya que los niños aprenden a organizar el tiempo, anticipar acciones y establecer relaciones de causa y efecto.
5. Favorecen la coherencia entre casa y escuela
Cuando las rutinas del hogar guardan relación con las del entorno educativo, se ofrece a los niños una experiencia coherente que facilita su adaptación y su desarrollo emocional y social.
Cómo trabajar las rutinas y los hábitos desde casa
1. Mantener horarios estables y flexibles
No es necesario seguir horarios estrictos, pero sí resulta beneficioso mantener una estructura diaria reconocible: horas similares para comer, dormir, jugar o realizar las tareas cotidianas.
2. Ajustar las rutinas a la edad
- De 0 a 2 años: rutinas centradas en el cuidado (alimentación, descanso e higiene), acompañadas siempre de presencia, afecto y comunicación.
- De 2 a 3 años: introducción de pequeñas responsabilidades, como guardar sus juguetes o participar en el lavado de manos.
- De 3 a 6 años: fomento de la autonomía progresiva y la participación activa en la rutina diaria (poner la mesa, vestirse solos, preparar el material escolar, …).
3. Anticipar los cambios
Avisar con tiempo de lo que va a suceder ayuda a evitar cambios bruscos y reduce la frustración. Frases sencillas como “en unos minutos recogemos y vamos a cenar” facilitan la transición entre actividades.
4. Convertir las rutinas en momentos agradables
Incorporar canciones, cuentos o pequeños rituales transforma las rutinas en espacios de vínculo y disfrute, favoreciendo una vivencia positiva de las mismas.


5. Mantener la constancia sin rigidez
La constancia es clave para que las rutinas se consoliden, pero también es importante ser flexibles ante situaciones puntuales. Tras una excepción, volver a la rutina habitual ayuda a mantener el equilibrio.
6. Ofrecer un modelo adecuado
El ejemplo adulto es fundamental. Los niños y niñas aprenden observando, por lo que ver a los adultos seguir hábitos saludables favorece su interiorización.
Errores frecuentes que conviene evitar
- Introducir demasiados hábitos al mismo tiempo.
- Cambiar constantemente las normas según el día o la situación.
- Exigir autonomía sin acompañamiento.
- Basar el aprendizaje únicamente en premios o castigos.
La adquisición de hábitos es un proceso gradual que requiere tiempo, paciencia y coherencia.


Para concluir
Las rutinas y los hábitos son fundamentales en el día a día de los niños y las niñas. A través de ellas, aprenden a comprender el mundo, a confiar en el entorno y en sus propias capacidades. Trabajarlas desde casa, en coherencia con la escuela, contribuye a un desarrollo más equilibrado, seguro y respetuoso.

